Talento sin raíces: un 75% de los argentinos que hacen un MBA en el extranjero no vuelve a trabajar al país

El desarrollo profesional y los ingresos son las principales razones, sobre todo para el 52% que se endeudó para estudiar; el escenario económico y político local causa rechazo en el 80% de los casos.

En 2005, gracias a su mejor amigo, a Juan Gómez Vega le picó el "bichito" de hacer un Master in Business Administration (MBA) en el exterior. Trabajaba en Pegasus Capital y muchos de sus colegas habían pasado por esa experiencia. Recorrió ferias, hizo su research, se decidió y motorizó el proceso de aplicación. En 2007, el licenciado en Economía de la UBA y master en Finanzas en el CEMA tomó sus valijas y pisó Ezeiza con el objetivo final de hacer el programa ejecutivo en Columbia Business School. "A nivel académico, el mejor MBA local no iba a hacer mucha diferencia. Aparte, a esa altura de mi carrera, ya con siete años de experiencia, el verdadero salto lo iba a pegar si sumaba una marca internacional, gracias al agregado de networking y porque me daría la chapa necesaria para trabajar en Nueva York o Londres", cuenta el joven profesional a LA NACION.

Pero todo el talento de Gómez Vega no volvió al país. Para explicar la causa cita dos razones: el desarrollo profesional y los motivos económicos. "Después de estudiar dos años allí, generar redes y conocer gente en el mundo profesional al que aspiraba, era difícil imaginar una empresa en la que pudiera encajar en la Argentina, que me ofreciera la posibilidad de desarrollo profesional que estaba buscando", indica. Y agrega: "Además, pocas compañías pueden pagar en el país una compensación que justifique al profesional el haber hecho un MBA en el exterior".

No es un caso aislado. La mayor parte del talento de alta performance o ejecutivo nacido y criado en la Argentina encuentra su zanahoria en el exterior, por lo que aporta su creatividad e innovación al desarrollo de otras naciones. De hecho, el 75% de aquellos que realizaron un MBA se quedó trabajando afuera, según surge de un relevamiento de la consultora especializa Talenters entre 300 graduados argentinos de MBA en las universidades top ten de Estados Unidos y Europa, entre 2008 y 2015.

Según el sondeo, el 95% de los encuestados querría volver a la Argentina tarde o temprano, sobre todo por un tema familiar o cultural. "Sin embargo, la situación de una deuda dolarizada, el contexto macroeconómico del país durante los últimos años y las ganas de capitalizar y complementar los estudios con una experiencia internacional de trabajo, sumado a la posibilidad de ahorro en divisa extranjera, son factores que dilatan la vuelta", indican en el informe Andrea Sacerdote y Carolina Reymundo Roberts, socias de Talenters.

"Para el 80% de los casos consultados, el escenario macroeconómico y electoral del país no es un factor menor a la hora de evaluar oportunidades laborales en la Argentina, ya que puede actuar como acelerador o desacelerador de su decisión", estima el documento.

Ese escenario no sólo se da entre estudiantes de MBA, lo que ratifica el interés por aprovechar el desarrollo que ofrecen otros países para los talentos argentinos y la necesidad de muchos de evitar la coyuntura local, a pesar de la nostalgia familiar o cultural. Un relevamiento de SEL Consultores de noviembre último estimó que el 33% de las empresas encuestadas tiene personal en el exterior y que la ola de expatriados argentinos creció un 31% en los últimos años.

La mitad de las compañías atribuye este fenómeno a que a las filiales del exterior les atrae el perfil de los ejecutivos argentinos, mientras que el 50% restante afirma que hay un mayor interés de los empleados por ser trasladados. Según María Laura Calí, directora ejecutiva de SEL, esta última causa crece en comparación con los años anteriores, cuando la relación era 80/20.

Las categorías más trasladadas al exterior, según SEL, son altos ejecutivos (70%) y gerencias medias (51%). La mayoría (64%) de los que asumen la aventura son ascendidos. El 89% elige América latina para su experiencia de expatriación; atrás quedan la UE (40%) y los Estados Unidos (17%). Según el relevamiento realizado, el 89% de los ejecutivos expatriados no cobra en la Argentina, sino en el país de destino, por lo que puede esquivar los problemas cambiarios.

En Talenters, que bucearon buscando argentinos en Harvard, Stanford, MIT, Columbia, Wharton, London Business School, New York University, Duke, IMD, Insead, Chicago Booth, Tuck y Darden, entre otras, afirman que la mayoría de los que hacen un MBA en el exterior son hombres (88,7%) que estudiaron en universidades privadas (71,7%). El 52% recibió préstamos en las universidades, mientras que también consiguieron becas (39%), ayuda familiar (36,4%), ahorros (19,7%) o financiamiento directo del empleador (13,6 por ciento). La mayoría de los ejecutivos que realizaron estos programas se decidió mientras estaba en la universidad o en los primeros años laborales.

"Cuando terminé el programa tuve ofertas para volver al país y desarrollar mi carrera, pero la misma lógica que usé para aplicar a las universidades era válida para seguir mi carrera profesional", relata Tobías Breme, quien hizo un MBA en el prestigioso MIT. "Si sigo por un tiempo mi carrera en el exterior estoy seguro de que voy a poder tener un mayor impacto en el futuro no sólo en las organizaciones en las que participe, sino también en mi país", estima.

"Además, y es algo no menor, tuve que financiar mi MBA a través de un préstamo del MIT y sólo unas pocas posiciones en la Argentina tenían una remuneración que me permitiera saldar esta deuda", completa.

Pero el argentino es familiero. Esa consideración fue importante, según Breme. "Si bien la idea de estudiar en una de las mejores universidades del mundo estaba en mi cabeza desde que me gradué de economista en la Universidad de San Andrés, la decisión de priorizar mi desarrollo profesional dejando el país, y con eso mi familia y el entorno, no fue simple", explica, y agrega que lo que lo empujó definitivamente fue un sueño: abrir su carrera al mundo. "Hacerlo en el exterior me daba acceso a oportunidades laborales en el mundo entero, en las mejores empresas y en las mejores áreas del planeta", analiza.

Según la encuesta de Talenters, el 100% de los consultados mencionó la importancia del networking como un gran diferencial a la hora de hacer un MBA en el extranjero. En tanto, el 90% sumó las "posibilidades de pensar en grande", "oportunidades a nivel global que permiten acelerar la carrera y apertura de oportunidades" y "soft skills, como comunicación, persuasión, liderazgo y tomas de decisión". El documento agrega que muchos hicieron mención al aporte teórico, pero quedó en el último lugar, porque "no marca la diferencia".

En cuanto a la localización geográfica de los egresados en la actualidad, los graduados argentinos se reparten principalmente entre el continente norteamericano (45%), europeo (9%) y sudamericano (44%). Aquellos que se encuentran en la región se reparten entre la Argentina (24%), Chile (9%), Brasil (4%), México (4%), Colombia (1%) y Uruguay (1 por ciento).

En tanto, el 50% de los encuestados se inclina por trabajar en el sector financiero. El mundo digital y de consumo masivo convoca, en tanto, al 25%, mientras que la consultoría estratégica y el sector de la energía suman el 16% promedio. Luego aparecen la aviación, el agro, la farmacéutica y la industria, entre otras. "La Argentina es proveedora de grandes talentos, aún más en niveles ejecutivos", afirma Sacerdote.

Reymundo Roberts añade: "La gran mayoría de estos perfiles quiere volver a su país tarde o temprano para poder formar su familia o sentar raíces. Nuestro gran desafío es poder atraerlos en el momento justo con el tipo de posiciones y proyectos que los muevan, buenos paquetes económicos y aportar creatividad a la hora de extender ofertas".

Claro que no todos se quedan en el extranjero. Ariel Szarfsztejn, gerente general de Hoteles Latam de Despegar.com, decidió volver a la Argentina. "Fui a hacer mi MBA en 2010 con mi mujer, Carolina, y volvimos junto con Emma, mi hija más grande, la primera, que nació allá", cuenta el ejecutivo que estudió en la UBA y que terminó su programa en Stanford, en 2012. "Cuando terminé de estudiar tenía varias alternativas laborales allá en Goldman Sachs, BCG y la oportunidad de unirme a un start up en Silicon Valley. Pero queríamos que nuestra hija creciera cerca de la familia y los amigos. Sacrificamos mucho desde lo profesional para priorizar el plano personal", explica.

Juan Manuel Valverde, actualmente en LAN Argentina, también eligió la repatriación. "Volvimos principalmente por la familia y los amigos. También hay un poco de querer volver a la Argentina a sumar mi granito de arena haciendo las cosas bien", dice quien, en 2008, se fue al exterior a hacer su programa ejecutivo mientras esperaba la llegada de su hijo, Francisco.

 

Radiografía de los ejecutivos por el mundo

La mayoría de los que estudian afuera no vuelve

 

Sin retorno

El 75% de los argentinos que fueron a hacer un MBA al exterior se quedó a trabajar afuera, según un estudio de Talenters

 

Largo plazo

El 95% de los encuestados querría volver al país tarde o temprano, sobre todo por un tema familiar o cultural

 

Es la economía...

Para el 80% el escenario macroeconómico y electoral es un factor importante a la hora de evaluar oportunidades laborales en?la Argentina

 

Ellos, a la cabeza

La mayoría de los que hacen un MBA en el exterior son hombres (88,7%) que estudiaron en universidades privadas (71,7%)

 

El sueño americano

 

45 Por el mundo En el Norte

Es el porcentaje de argentinos que optó por quedarse en América del Norte; el 44% está en América del Sur, y el 9%, en Europa

 

Entre vecinos

Aquellos que se encuentran en la región se reparten entre la Argentina (24%), Chile (9%), Brasil (4%), México (4%), Colombia (1%) y Uruguay (1%)

 

50% Locos por los números

Trabaja en el sector financiero; un 25% en el mundo digital y de consumo masivo; en consultoría estratégica y el sector de la energía suman el 16%

 

FUENTE: Diario La Nación. Sección "Economía", lunes 26 de octubre de 2015.