El Edificio

En 1877, apenas constituida la primera Comisión Directiva de la Asociación Educacionista “La Fraternidad”, sus integrantes se dieron a la tarea de solucionar una de las necesidades más acuciantes, cual fue la de conseguir una casa apropiada para el alojamiento de los primeros internos fraternales.

A este efecto, uno de los fundadores, el Dr. Esteban María Moreno, cedió una casa de su propiedad, donde por algún tiempo se albergaron los primeros internos. En el Archivo de la Sociedad existen constancias de que entre los años 1880 y 1888, se ocuparon por lo menos dos casas, ambas alquiladas.

En 1880 Martiniano Leguizamón, a cargo de la presidencia, lanzó la iniciativa de organizar una casa de pensionados, para cobijar bajo un mismo techo a sus numerosos protegidos dispersos en cuartos alquilados, casas de pensión, locales precarios y aún en sus propios domicilios.
Foto del primer edificio de la AELF

Ya desde esta época, una de las principales preocupaciones fue la de contar con un edificio propio. A efectos de reunir los fondos necesarios, se emitieron bonos que llevaron la efigie del Dr. Alfredo Parodié, como homenaje a quien se había desempeñado como presidente y director en épocas iniciales y difíciles.

Por otra parte, se realizaron gestiones ante la Municipalidad de Concepción del Uruguay, a fin de obtener la cesión de un terreno en el cual habría de levantarse el nuevo edificio. La Corporación Municipal accedió a lo solicitado y escrituró a favor de la Asociación Educacionista “La Fraternidad”, la manzana comprendida entre las actuales calles 8 de Junio, Ugarteche, Posadas y Erausquin.

El 28 de febrero de 1888, momento en que presidía la Asociación el Dr. Alberto Ugarteche, se colocó la piedra fundamental y poco después se dio comienzo a la obra del edificio propio. El 10 de diciembre de 1889, Don Máximo Álvarez y Don Andrés Parodié tomaron posesión de la Casa en nombre de la Institución.
Con la construcción de la casa propia, la Institución dilató su horizonte, acrecentó su crédito y extendió su esfera de acción, siempre en beneficio de la educación de la juventud Argentina.

El tiempo no transcurrió en vano, y muy pronto, a pesar de varias refacciones y modificaciones parciales que se hicieron , el creciente numero de internos determinó la necesidad de construir nuevas dependencias con la consiguiente ampliación y remodelación del edificio.

A principios de 1913, la iniciativa se puso en marcha y para su consecución se recibieron aportes importantes del Gobierno Nacional. Después de tres años de intensos trabajos y de la superación de innumerables problemas, el edificio de “La Fraternidad”, el mismo que ocupa en la actualidad, quedó concluido.